lunes, 25 de junio de 2012

BALANZA DE PAGOS - BOLIVIA

Se llama Balanza de Pagos a la relación entre la cantidad de dinero que un país gasta en el extranjero y la cantidad que ingresa de otras naciones. El concepto de balanza de pagos no sólo incluye el comercio de bienes y servicios, sino también el movimiento de otros capitales, como la ayuda al desarrollo, las inversiones extranjeras, los gastos militares y la amortización de la deuda pública.Si bien es cierto que, como muchos analistas señalan, las exportaciones han ido creciendo después del proceso liberalizador; estas no cambiaron significativamente en su contenido estructural, ya que básicamente se siguen exportando commodities. Es así que la Tesis Prebisch-Singer (un deterioro permanente de los términos de intercambio, ver Prebisch (1950)) sigue vigente para estas economías como señalan Larrazabal et.al.(2000) y Arevilca (2003) (Véase gráfica No. 1).



Las naciones tienen que equilibrar sus ingresos y gastos a largo plazo con el fin de mantener una economía estable. Una forma de corregir un déficit de balanza de pagos es mediante el aumento de las exportaciones y la disminución de las importaciones, y para lograr este objetivo suele ser necesario el control gubernamental. Por ejemplo, un gobierno puede devaluar su moneda para lograr que los bienes nacionales sean más baratos fuera y de este modo hacer que las importaciones se encarezcan


El término balanza de pagos puede también aludir al registro contable de todas las transacciones económicas internacionales realizadas por un país en un periodo de tiempo determinado (normalmente un año)


La Balanza de Pagos se compone por las siguientes cuentas:


  1. Cuenta Corriente
    • Balanza Comercial
    • Balanza de Servicios
    • Balanza de Transferencias
  2. Cuenta de Capitales
    • Inversión Extranjera Directa
    • Inversión Extranjera Indirecta
La balanza de pagos global es la suma de las cuentas corrientes y las cuentas de capital. Si tanto la cuenta corriente como la cuenta de capital tienen un déficit, entonces la balanza de pagos global también lo tiene. Cuando una cuenta tiene un superávit y la otra tiene un déficit de exactamente la misma cuantía, el saldo de la balanza de pagos global es cero, es decir, no hay ni superávit ni déficit. Recogemos estas relaciones en la Ecuación:


Superávit de Balanza de Pagos = Superávit de Cuenta Corriente + Superávit de Cuenta de Capital


Cualquier transacción que origine un pago hecho por residentes de un país a residentes en el exterior es una rúbrica de déficit. Un déficit global de la balanza de pagos (la suma de las cuantas corriente y capital) significa, que los pagos hechos por los residentes de dicho país a los extranjeros son mayores que los residentes reciben de los extranjeros.


Cuando la balanza de pagos tiene un déficit (cuando la suma de las cuantas corrientes y de capital es negativa) los residentes tienen que pagar a los extranjeros una cantidad de moneda extranjera mayor que la reciben. Los Bancos Centrales extranjeros proporcionan la moneda extranjera necesaria para hacer pagos al exterior, la cantidad neta ofrecida es la transacción oficial de reservas.


Cuando la balanza de pagos de un país tiene un superávit, los extranjeros tienen que conseguir los dólares con los que pagarán el exceso (de sus pagos) a dicho país sobre sus ingresos procedentes de las ventas al exterior. El dinero es proporcionado por los Bancos Centrales.


Año
Hidrocarburos
Minerales
Total
Promedio



1980-1985
43,2
49
92,2
1986-1990
36,9
41,4
78,3
1991-1995
16,5
45,3
61,9
1996-1999
9
39,2
48,2
2000-2003
22,1
25,3
47,4
Como indican Larrazabal et. al. (2000), la deuda externa ha sido una restricción al crecimiento de largo plazo de la economía boliviana transformándose en una preocupación de Estado después de la crisis de la década de los ochenta. Es así que por ejemplo como señala Cariaga (1994) en 1984 se acuerda con la Central Obrera Boliviana (COB) destinar el 25% de las exportaciones para el pago de la deuda externa.
Si bien el HIPC13 ha ayudado a reducir los desembolsos que iban al pago del servicio de la deuda (véase gráfica No. 2), estos siguen condicionados a la aplicación de medidas contraproducentes como la de reformas estructurales. Además, el uso de dichos fondos sólo estuvo destinado a un mayor gasto social y la lucha contra la pobreza14; con esto no se quiere decir que este sea un mal fin perse, sino que por el contrario se pudo hacer uso para fines más productivos con efectos multiplicadores mayores en la economía.
Gran parte de estos recursos (el 62,8% del alivio de la deuda) proviene de fuentes bilaterales, mientras el restante 31,2% deriva de la participación de la cooperación internacional a nivel multilateral.
Otro aspecto relevante ha sido el manejo del tipo de cambio, como bien señala Schweickert (2001) dicho instrumento tiene dos objetivos en economías como la nuestra: a) ayudar a generar expectativas contra la inflación y b) a preservar la competitividad externa. Una de las conclusiones del autor es que si bien el tipo de cambio ayudó a reducir las expectativas inflacionarias, este no ayudó y por el contrario fue un factor negativo en el desempeño de las exportaciones.
Siguiendo a Loría (2002) y Elliot y Rhodd (1999), el alto servicio de la deuda externa, el desalineamiento del tipo de cambio (sobrevaluación) y la influencia de los términos de intercambio son factores que han influido al desempeño de largo plazo de economías como la boliviana.
A continuación se presenta un cuadro resumen del modelo de restricción de la balanza de pagos, además de la representación gráfica aplicada a la economía boliviana, esto para entender con mayor exactitud los cambios en la senda de crecimiento de largo plazo y cómo la disponibilidad de divisas influyó en su desenvolmiento. Para ello se divide el período analizado en seis subperíodos que fueron cruciales para la historia económica y política boliviana.
Cuadro 2. Bolivia: PIB real, exportaciones e importaciones 1953-2002







1953-621963-711972-821983-881989-951996-2002
Tasas de crecimiento del PIB (Y)1,865,62,290,884,081,51
Exportaciones (X)
-1,4410,3916,840,4485,53
Importaciones (M)5,117,0913,77,939,982,9
Elasticidad Ingreso de Importaciones X' =(M/Y)2,751,275,989,012,441,92
Balanza de pagos con equilibrio externo (Yca)=X´/X-0,528,212,810,053,282,88
Brecha Crecimiento (Y-Yca)1,34-2,61-0,520,830,81-1,37
Términos de Intercambio (2000=100)10,5115,88161,12200,58156,6597,25
Cuenta Corriente  (% PIB)-2,94(*)-5,48(**)-9,73-7,89-5,57-5,58
Fuente: Elaboración propia en base a World Bank, World Development Indicators, CD 2004, OXLAD, Oxford University y CEPAL, Anuario Estadístico, On line, 2004.


 
Cuadro No. 2
Bolivia: Principales productos de exportación
Cotizaciones internacionales
* Precios de minerales a septiembre
** Precios de soya y café a agosto
Las importaciones CIF ascendieron a US$1691 millones, 7.6% inferior al monto registrado en 2000, principalmente por la caída registrada en las importaciones de bienes de consumo asociada a la débil actividad económica.
Por lo tanto, el saldo de la balanza comercial con el mundo registraría un déficit de casi US$355 millones, inferior a los montos registrados en los años 1999 y 2000 (US$704 y 600 millones, respectivamente).
Durante la década del noventa, Bolivia ha registrado saldos favorables en el comercio intrarregional. Según datos estimados, las exportaciones intracomunitarias crecerían 20% entre 2000 y 2001 y las del resto mundo caerían alrededor del 16%. Por el lado de las importaciones, a nivel de la Subregión crecerían 14% y con el resto del mundo caerían en un 10%. De esta forma el superávit intracomunitario ascendería a alrededor de US$188 millones, ligeramente superior al monto registrado en 2000 (US$148 millones).
El saldo de la cuenta corriente sería deficitario en alrededor de US$354.8 millones, lo cual equivaldría al 4.4% del PIB. Este resultado es favorable en relación con años anteriores originado principalmente por una caída en las importaciones y un ligero incremento de las exportaciones.


Gráfico No.2
Bolivia: Saldo de Balanza Comercial (mundo) y Cuenta Corriente

Gráfico No. 4
Bolivia: Deuda Pública Externa
En millones de US$
Fuente:  IMACROEn el año 2001, la deuda pública externa de Bolivia asciende a US$4338 millones, lo cual representa una reducción con respecto al año 2000 en US$ 132.5 millones, gracias al alivio de deuda en el marco de la iniciativa HIPIC y Club de París VII y VIII y a los ajustes cambiarios que se originaron con la apreciación del dólar con respecto al euro y al yen. La deuda externa como porcentaje del PIB ascendió a 57.5% del PIB. Esta variable calculada en términos del valor presente neto debido al efecto concesional que caracteriza a la deuda boliviana se reduce sustancialmente a menos del 40% del PIB.
Las reservas internacionales netas durante 2001 experimentaron una caída de US$28.5 millones, alcanzando un saldo de US$1056 millones, lo cual es equivalente a 7 meses de importaciones. Este resultado se debió a la disminución de la IED e inversión de cartera.


Gráfico No. 8
Bolivia: Deuda Pública Total
(En millones de US$)
Vale recalcar que gracias al alivio de la deuda en el marco de la iniciativa HIPIC y club de París VII y VIII, la deuda pública externa de Bolivia se reduce sustancialmente. Con cifras de 2001, el valor presente de la deuda externa de Bolivia ascendería a casi el 40% del PIB. Según este indicador que recoge el alto grado de concesionalidad que impera en la deuda externa boliviana, dicho país estaría cumpliendo el tercer criterio de convergencia macroeconómica asumido por los países andinos4.  

exportaciones bolivianas baten un nuevo récord
Lic. Gary Antonio Rodríguez Álvarez, MSc.
Gerente General

Instituto Boliviano de Comercio Exterior - IBCE
Dada la cada vez mayor trascendencia que el sector exportador va teniendo para la economía nacional, y para el futuro productivo del país, el Consejo Editor de “Comercio Exterior” ha dedicado la presente edición para recoger de manera detallada, las estadísticas de las exportaciones bolivianas durante la gestión 2005. Los cuadros, gráficos y estadísticas de esta edición son un reflejo del “Anuario Estadístico de Exportaciones – Bolivia 2005”, producto de un esfuerzo sinérgico con dos connotadas entidades gubernamentales como son el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE), entidades con las cuales el IBCE mantiene una cordial amistad.  
Sin lugar a dudas, es un orgullo nacional el que Bolivia haya batido en la gestión 2005 un nuevo record en exportaciones, ya que esto significa -al margen de los buenos precios internacionales para nuestros principales productos de exportación- que el sector productivo y exportador boliviano ha cumplido con su cometido de apoyar el desarrollo del país, a pesar de todas las limitaciones de orden estructural y la ausencia de apoyo estatal a esta actividad que por su dinamismo se constituye en una de las mayores generadoras de empleo en el país.
En la gestión 2005 el nuevo récord alcanzado por las exportaciones netas fue de 2.752 millones de dólares (sin contar efectos personales ni reexportaciones), superando holgadamente a los 2.200 millones de dólares exportados en la gestión precedente. Esta cifra es el resultado del gran esfuerzo que han realizado obreros, campesinos, productores agrícolas, forestales, mineros, hidrocarburíferos, industriales manufactureros y artesanos, que con su indeclinable decisión de no rendirse ante las innumerables dificultades, han sabido demostrar que es posible que el mundo disfrute de productos de calidad “hechos en Bolivia”.
El sector exportador boliviano tiene una importantísima influencia en la generación de empleo, ya que cifras oficiales dan cuenta que quienes están empleados directa  e indirectamente con el sector superan las 370.000 personas. Esto implica, que el número de beneficiarios de la actividad exportadora en el país supere las 1.300.000 personas. Por ello, no solo el actual sino todos los Gobiernos están en la obligación de preservar, promocionar y potenciar este sector, pues los beneficiarios de esta actividad son demasiados, y en un país donde el desempleo es un mal crónico, no asumir esta realidad sería totalmente irresponsable.
Lamentablemente los exportadores bolivianos tienen un futuro incierto, pues a pesar de sus grandes potencialidades para superar nuevos récords de exportación –que signifiquen mayores empleos en el país- los mercados externos para sus productos y las preferencias logradas a través de años de negociaciones y esfuerzos, están siendo seriamente comprometidos por diversas razones. El inminente fin de las concesiones arancelarias del ATPDEA, las afectaciones al mercado de la soya en mercados de Venezuela y Colombia, la falta de una Política de Estado para incentivar las exportaciones, la falta de una Red de Agregados Comerciales, y lo más incierto, la posibilidad de transitar la senda del comercio administrado por los Estados, hacen prever que la gestión 2007 podría ser un año con mayores dificultades para el sector.
En todo caso, los exportadores bolivianos a lo largo de su destacable historia siempre han sabido superar las innumerables crisis, sin mayor ayuda que sus ganas de trabajar por forjar un país mejor, con una visión muy por encima de la de gobernantes de turno (que permiten el contrabando; la competencia desleal en el mercado interno; un estado caótico en las vías de comunicaciones; fomentan la burocracia; incumplen la neutralidad impositiva, por mencionar solo algunas falencias). Estos “héroes anónimos” –los exportadores bolivianos- son merecedores de todo nuestro respeto y apoyo para que su tarea sea menos difícil, para que puedan seguir creando empleos, dignificando al país, y demostrando que las manos bolivianas cuentan con la habilidad necesaria para crear productos comparables a las mejores manufacturas del mundo.
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior reafirma su compromiso de brindar todo el apoyo a este sector estratégico para la economía boliviana, pues confía en los bolivianos y sus capacidades; está convencido que el país puede salir adelante, y uno de los caminos es a través de las exportaciones. Los bolivianos han recibido del Supremo Creador recursos naturales en abundancia, y un impresionante tesón para el trabajo creativo; lo único que hace falta, es que los actores políticos y sociales lleguen a un acuerdo para superar todos sus desencuentros, y forjen una “Visión Común de una Bolivia Productiva, Competitiva y Exportadora” que marque el camino a seguir por todos los bolivianos, en unidad, paz y tolerancia.
ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN Y EVOLUCIÓN DE LAS EXPORTACIONES BOLIVIANAS - GESTIÓN 2005
Introducción
En esta sección del “Anuario Estadístico de Exportaciones – Bolivia 2005”  se analiza la situación coyuntural de las exportaciones nacionales durante la gestión 2005, comparándola con la del 2004, además de las características estructurales del sector exportador boliviano, considerando para ello la información correspondiente al período 1980-2005. A su vez, esta sección se divide en tres subsecciones. 
En la primera se examina la estructura y composición de la oferta exportable en 2005, por valor y volumen, considerado la clasificación de los bienes en “Tradicionales” y “No Tradicionales” y por actividad económica. De igual manera, se considera la distribución de las exportaciones según la “Clasificación  Uniforme para el Comercio Internacional” (CUCI) y la “Nomenclatura Común de los Países Miembros del Acuerdo de Cartagena” (NANDINA).
En la segunda sección, se analiza la estructura de la producción exportable según los mercados externos de destino. Asimismo, se describe la localización geográfica en el territorio nacional de las actividades económicas cuya producción se orienta a las exportaciones por mercados de destino.
En la última sección, se complementa el análisis anterior con los resultados derivados de una visión retrospectiva, considerando al período 1980-2005.
I.                   Oferta exportable concentrada en productos básicos
En la gestión 2005, según el Cuadro 1.05, la oferta exportable se mantiene fuertemente concentrada en productos de la industria extractiva; es decir, en minerales, combustibles y metales ferrosos, que en conjunto representaron el 69% del valor total de las exportaciones, seguidos por productos agrícolas (22%) y semi-manufacturas y manufacturas (9%). Los diez productos más importantes de la canasta exportada, que explican el 83% de las exportaciones son: gas natural, otros combustibles[1], tortas y harina de soya, aceites comestibles de soya, castaña, mineral de zinc, estaño metálico, mineral de plata, oro y joyería de oro.
Por otra parte, la canasta de productos exportables se caracteriza por su bajo nivel de valor agregado, al estar conformada por materias primas y productos primarios como hidrocarburos básicos (gas natural y otros combustibles; 49%), minerales y metales (zinc, plata, oro, y estaño; 20%), alimentos y materias primas de origen agropecuario (soya, torta y aceite de soya, azúcar, quinua, frutas, castaña, y maderas; 22%). Los productos manufacturados principalmente de consumo final (textiles, prendas de vestir, joyería de oro y plata, muebles y manufactura de madera), y los semi-manufacturados, participaron con el 9%, que representa una proporción muy pequeña del valor total exportado
El análisis derivado del Cuadro 1.08, “Exportaciones según Grandes Categorías Económicas”, ratifica la alta concentración de la oferta exportable en productos primarios y básicos, destacándose “Combustibles y Lubricantes” con una participación de 48% y 85% en el total del valor y volumen exportado el 2005, respectivamente. Las exportaciones de “Alimentos y Bebidas” tuvieron una contribución al valor total exportado de 12% y 4%, en términos de valor y volumen, respectivamente. Estos dos rubros, constituyen el 60% del valor y 89% del volumen realizado el 2005 en el mercado internacional.
Utilizando el nomenclador NANDINA, Cuadro 1.10, se corrobora la concentración de la oferta exportable en productos minero-metalúrgicos e hidrocarburos que participaron con 60% y 88% en el valor y volumen total exportado.
Desde el punto de vista de la clasificación de los productos exportados en tradicionales (minerales, productos metalúrgicos e hidrocarburos) y no tradicionales que corresponde al resto de exportaciones, se observó una mayor participación de los productos tradicionales, que pasaron de representar el 58% del valor total exportado en 2004, a 67% en 2005, reflejando la expansión de las exportaciones de gas natural y otros combustibles.
A su vez, las exportaciones de productos no tradicionales disminuyeron en su participación dentro del valor total exportado, debido a la caída en 12% con relación al 2004 de la exportación de soya, como efecto de menores ventas a Venezuela y Colombia. En general, la clasificación de los productos exportados entre tradicionales y no tradicionales, no resulta apropiada para analizar las exportaciones nacionales, ya que no refleja el cambio relativo que podría darse en ellas, desde un perfil primario-exportador hacia otro con alto contenido de valor; además, muchos bienes considerados no tradicionales, se exportan desde hace varios años atrás.
La vía de salida más importante para la exportación nacional es Puerto Suárez; desde esta vía se exportó el 37% del valor total exportado en 2005, correspondiendo el 78% a gas natural por vendido por gasoducto al Brasil. Le siguen en importancia Tambo Quemado, Charaña, Desaguadero, Uyuni y Yacuiba, todos a través del modo carretero y representando en conjunto el 51% del valor total exportado.
Los tres departamentos que exportaron más fueron: Tarija, Santa Cruz, y Cochabamba, que en conjunto participaron con el 70% en el valor total exportado y con el 96% en el volumen tota. Agregando a éstos las exportaciones procedentes de los departamentos de Potosí, La Paz y Oruro, se alcanza el 94% y 99% de valor y volumen totales, respectivamente (ver cuadro 2.07).
En suma, las características de los productos exportados por Bolivia en 2005 permiten tipificar el perfil primario-exportador del país, librado a shocks externos que resultan en ingresos altamente volátiles. Si bien en los últimos dos años, el comportamiento de las cotizaciones internacionales de los productos básicos y materias primas fue altamente favorable para la actividad económica nacional en general y particularmente para el sector exportador, es de prever que cambios abruptos en la demanda internacional, especialmente de países como China, India, e industrializados, que actualmente registran tasas de crecimiento significativas, podrían afectar al aparato productivo nacional. Sin embargo, en la presente gestión continúan observándose cotizaciones favorables para la exportación nacional.
II.                Baja capacidad de acceso diversificado y sostenible a los mercados externos
En el cuadro 1.16 se observa también una alta concentración de las exportaciones nacionales por mercado de destino. En 2005, Brasil resultó el país que concentra la mayor tasa de absorción de la exportación nacional, tanto en valor como en volumen (36% y 70%, respectivamente). Estados Unidos tiene una participación del 14% en valor y 2% en volumen. La Argentina absorbió el 9% del valor total y 15% del volumen, desplazando con ello a Venezuela como el tercer mercado de mayor relevancia.
Las exportaciones a Brasil y Argentina, estuvieron fundamentalmente constituidas por gas natural y combustibles, reflejando la casi completa incidencia de la exportación de estos productos en el total exportado a estos mercados, a pesar de la vigencia del Acuerdo de  Complementación Económica No. 36, que libera de aranceles a casi la totalidad del universo de productos potencialmente exportables
En el caso de la exportación a Estados Unidos, aunque el valor exportado fue significativo, constituyendo a este país como el segundo mercado importante en cuanto a absorción, dicha exportación en términos de volumen solo representó el 2% del volumen total realizado por el país. La canasta exportada a EE.UU. estuvo concentrada en minerales, metales, y artículos de joyería, cuyo valor unitario se vio favorecido por el incremento de sus cotizaciones internacionales. Además de dichos productos, también se exportó a ese mercado manufacturas de madera, castaña, textiles, y prendas de vestir. Con ello, Estados Unidos resultó el principal demandante de manufacturas bolivianas.
Otros mercados de exportación de América del Sur, como Colombia, Venezuela, Perú, Chile, y Ecuador, participaron con el 18% del valor de las exportaciones, en el marco de los acuerdos comerciales suscritos por Bolivia con dichos países, como es el caso de la “unión aduanera” con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que principalmente absorbe la exportación nacional de oleaginosas, amenazadas por una probable extensión de las preferencias arancelarias en favor de Estados Unidos (TLC´s) y países del Mercado Común del Sur (MERCOSUR).
Respecto al destino de las exportaciones por regiones económicas, el MERCOSUR absorbe el 47% del valor total exportado por Bolivia. Los mercados de la CAN el 17%, y el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA), especialmente Estados Unidos, el 15%[4]. Nuevamente, esta composición refleja el incremento en las exportaciones de hidrocarburos al MERCOSUR, particularmente a Argentina y Brasil.
El cuadro 1.06, muestra que las exportaciones de soya y derivados representaron el 14% del valor total exportado en 2005. De este total, el 94% corresponde a mercados pertenecientes a la CAN, siendo los principales países de destino Venezuela y Colombia ($us155 millones y $us150 millones, respectivamente).
Del análisis anterior, se concluye la importancia de incrementar los niveles de productividad y competitividad[5] de la oferta exportable nacional, actualmente altamente dependiente de exenciones y preferencias arancelarias resultantes de la suscripción de acuerdos comerciales. Ello permitirá lograr un posicionamiento creciente y sostenible de la producción transable nacional en los mercados externos. Asimismo, se podrá conseguir un mejor aprovechamiento de las ventajas y preferencias arancelarias obtenidas por el país en los acuerdos comerciales, a favor del sector exportador.
Por último, es importante enfatizar que el patrón exportador boliviano es divergente con relación al patrón de las exportaciones totales del resto del mundo. Así en 2005, las exportaciones bolivianas de recursos naturales ascendieron al 69%, las de productos agrícolas al 22%, y de manufacturas y semi-manufacturas al 9%, dentro del valor total exportado. En tanto, las exportaciones totales de estos rubros a nivel de la economía mundial representaron el 9%, 16%, y 75%, respectivamente.
III.             Desempeño exportador en el tiempo
En los dos últimos años, las exportaciones nacionales superaron los $us 2.000 millones, debido al entorno externo favorable que se tradujo en mayores volúmenes demandados a mejores precios. En este contexto, el crecimiento regional permitió una expansión del valor exportado a la región.
La composición de las exportaciones se ha mantenido concentrada en torno a las materias primas y productos primarios, constatándose una diversificación al interior de esta tipología de productos; en efecto, actualmente se continúa exportando minerales y metales, soya, y derivados de soya, además de otros productos de origen agropecuario, de carácter agroindustrial, como azúcar, castaña, café, quinua, entre otros. Sin embargo, a pesar de dicha diversificación, existe una mayor concentración en la exportación de gas natural y otros hidrocarburos (ver cuadro 3.02).
El cuadro sobre Principales Indicadores de Comercio Exterior por año, 1995-2005, muestra incrementos anuales acentuados en los índices, tanto de volumen como de valor unitario de las exportaciones a partir del año 2002. Ello, dio lugar a un incremento en el índice de valor de las exportaciones, que alcanzó el nivel más elevado en todo el período.
Con el aumento del índice de valor unitario de las exportaciones, particularmente entre 2002 y 2005, el índice de términos de intercambio (cociente entre los índices de precios de las exportaciones y las importaciones) asumió una tendencia creciente en dicho período, a diferencia de la declinación observada en el período 1995-2001.
Una conclusión final importante es que en 2005, las exportaciones nacionales superaron todos los niveles precedentes, debido a incrementos en la demanda externa favorable para la oferta exportable nacional de recursos naturales no renovables, en un contexto mundial y regional favorables. Ello puede corroborarse también observando tanto el poder de compra como el quantum de las exportaciones, registrados también en el cuadro señalado en el párrafo anterior. Sin embargo, la concentración de las exportaciones en pocos productos y mercados, es un factor que debe tomarse en cuenta en el diseño de las nuevas políticas públicas.

IBCE: PIB pudo crecer $us7.000 millones más con Exportaciones no Tradicionales

ERBOL
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) planteó la necesidad de implementar políticas públicas adecuadas para favorecer a las Exportaciones No Tradicionales que en este año sufrieron una importante reducción en cantidad y monto exportado.
“La economía boliviana hubiera generado 7.000 millones de dólares adicionales en el período 2006-2011, llevando al PIB a crecer un 6,6% en promedio en vez de la media actual del 4,66 por ciento” señaló el Presidente del IBCE, Wilfredo Rojo Parada.
“Las exportaciones globales de Bolivia se expandieron gracias al auge económico mundial y a los altos precios para los hidrocarburos y minerales que se han venido repitiendo por seis años generando una importante renta gasífera, regalías e impuestos en la producción de gas y minería, lo que ayudó a dinamizar la demanda interna”
Sin embargo, el alto costo de este “exitoso modelo extractivista”, ha sido la “reprimarización de las exportaciones”, algo que se creía superado hace décadas, agregó Rojo.
Entre el 2006 y 2011, Bolivia recibió más de 36.000 millones de dólares por exportaciones, más que en los 25 años anteriores, pero en igual lapso gastó más de 28.000 millones importando productos extranjeros.
Lo que se pudo hacer en cinco años
Según el Presidente del IBCE, “con adecuadas políticas para el sector productivo privado nacional y extranjero, incentivando la inversión, con mercados garantizados, aprovechando la excelente coyuntura de precios, incrementando la producción agrícola en función de la crisis alimentaria mundial, cuidando que no se pierda el acceso preferencial para la oferta exportable con valor agregado, el PIB pudo haber sido mayor, y mayor la generación de empleo”.
“Si en vez de prohibiciones o restricciones se hubiera apoyado a las Exportaciones No Tradicionales (ENT), el PIB no crecería al 5 por ciento como se espera para el 2011, sino que lo estaríamos haciendo al 8 por ciento y el PIB hubiera sido de 25.000 millones de dólares, con empleos sostenibles y una sustancial mejora en la calidad de vida de las personas”, aseveró.




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